El modelo de crisis español

rajoy

Rajoy no cambia el rumbo político

Los resultados de las elecciones autonómicas catalanas han confirmado el modelo de crisis que vive España y que marca su futuro inmediato. Es la crisis de las cuatros íes: inestabilidad, inseguridad, incertidumbre e involución.

El propio hecho de transformar unas elecciones autonómicas en un plebiscito sobre la independencia de Cataluña, revela el grado de involución democrática al que se ha llegado en España.

Este modelo de crisis es de corte revolucionario. Cuando desde las propias instituciones del Estado se atenta abiertamente contra su unidad y legalidad, como es el caso de Cataluña, se producen dos hechos fácticos: traición a la nación y un proceso revolucionario para derribar el orden constitucional democrático.

Si el Estado y sus instituciones nacionales no responden con la agilidad y firmeza debidas a estos hechos, el proceso de involución sigue su curso. Y es lo que está sucediendo en España.

Por eso las preguntas recurrentes de ¿a donde vamos? y ¿qué nos espera?, tienen una fácil respuesta pero de difícil digestión: sin un cambio de rumbo, España seguirá en la deriva actual.

El signo de la derrota del Partido Popular

Quedan menos de tres meses para las elecciones generales españolas. ¿Es previsible que el gobierno de Mariano Rajoy de un giro de 180 grados y cambie el rumbo de la política nacional? No.

El propio Rajoy lo ha dejado claro al no anunciar ningún cambio de rumbo de la política nacional en su declaración institucional de hoy (28-9-2015). Por el contrario, ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad (“Quiero transmitir un mensaje de tranquilidad”), expresando su voluntad de que los que han ganado con su proyecto de ruptura secesionista, cambien (“El nuevo gobierno de la Generalitat tiene que tener como misión trabajar para todos los catalanes”). Lo cual en sí mismo es un imposible, porque han ganado una mayoría parlamentaria para promover la independencia de Cataluña y la ruptura de España.

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Jose María Aznar, ex presidente del gobierno

La resistencia al cambio del Partido Popular y de su líder, Mariano Rajoy, es una paradoja porque solo conseguiría ganar y gobernar tras las próximas elecciones generales si da la vuelta a la situación cambiando el rumbo político nacional. Pero hasta ahora ha sido el propio PP el que se ha resistido a ese cambio de rumbo, lo que le ha llevado a sucesivas derrotas electorales en todas las convocatorias.

En las elecciones europeas de 2014 fue el primer partido pero perdió 8 escaños 2,6 millones de votos, y un 16% del electorado respecto a las elecciones anteriores. En las andaluzas de este año (2015) perdió 17 escaños, más de medio millón de votos y un 13,9% del electorado. En las municipales y autonómicas de 2015 el PP perdió 2,5 millones de votos, bajó más de once puntos y perdió la mayoría de los gobiernos regionales. Y en las elecciones catalanas del domingo (27-9-2015) ha perdido ocho escaños y se ha visto relegado al quinto puesto. Un balance que refleja paladinamente el signo de la derrota.

La realidad política de España en los próximos años

Este escenario significa que sin el cambio de rumbo de la política nacional española su actual deriva seguirá su curso, y que el único partido que lo hubiese podido cambiar porque gobierna con mayoría absoluta (el PP) no lo va a hacer a pesar de experimentar el declive en las recientes y sucesivas elecciones.

Uno de sus líderes, el expresidente de gobierno, Jose María Aznar, se ha manifestado sobre la falta de respuesta adecuada de su propio partido: “El proceso secesionista va a continuar y va a continuar más radicalizado porque los más radicales tienen más fuerza”. A lo cual añade: “El resultado de Ciudadanos, unido al del PP, consolida el fraccionamiento del espacio de centro derecha a nivel nacional”.

¿Aguantará España esta crisis? España como nación ha sobrevivido a mayores crisis, pero no es esta la cuestión, sino las condiciones en las que sobrevivirá. Lo que en términos prácticos representa un proceso de inestabilidad, inseguridad e incertidumbre, y altos costes políticos, económicos y sociales, y para el propio sistema constitucional.

España fue hasta hace bien poco en términos históricos un modelo de transición y cambio pacífico, constitucional y liberal de la dictadura a la democracia, y hoy es una referencia más en Europa y el mundo de los países con problemas de secesión y ruptura del Estado-nación. Lo que sintetiza el modelo de crisis español.

AS © 2015

Ver también: Hacer de España un todo (I) Hacer de España un todo (y II)

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