Elecciones 2014: el voto del rechazo pasa a ser la tercera fuerza europea

Imagen de Antxón SarasquetaEl cambio más relevante de estas elecciones europeas es que el grupo de partidos no adscritos a las formaciones tradicionales europeas, y que por distintas razones rechazan el actual modelo europeo, pasa de ser marginal a ser la tercera fuerza del parlamento. Cambiando así la correlación de fuerzas en el Parlamento Europeo.

De tener 32 escaños este grupo de No Inscritos (NI) pasa a tener un centenar de escaños, y se convierte en la tercera fuerza después de populares y socialistas.

Algunos de estos partidos pueden llegar a ganar a populares y socialistas a nivel nacional en países como en Francia y en la República Checa, que según las encuestas hoy van en cabeza.

A lo que hay que sumar que partidos como el británico (UKIP – UK Independent Party), que se define como radical anti-EU está muy por encima de los conservadores y a la par de los laboristas con 23 escaños. Lo que hace que su grupo parlamentario europeo EDF (Europe of Freedom & Democracy) aumente también en escaños.

Esta es la proyección que al día de hoy realizan las propias encuestas del Parlamento Europeo y de las organizaciones independientes demoscópicas europeas. [Ver resultados – GRAFICO 1]

Con fecha del 5 de Mayo la encuesta del Parlamento Europeo (con la empresa TNS) atribuye al grupo de no adscritos y otros, 107 escaños. Y con fecha del miércoles (7/5/2014) la organización Europe PollWatch especializada en estas encuestas y que cuenta con la colaboración de la empresa Burson-Marsteller, adjudica 99 escaños a este mismo grupo. La encuesta del CIS publicada hoy calca a nivel nacional los resultados de estos sondeos europeos sobre España.

Un nuevo escenario europeo

EPencuestasGuste o no este cambio en la correlación de fuerzas dentro del Parlamento Europeo representa un nuevo escenario. No solo institucional sino político y social en la calle.

Por eso hay que preguntarse quienes son y qué representan estos partidos no adscritos a los grupos tradicionales organizados ideológicamente en el Parlamento Europeo.

Siendo ideológicamente diferentes y contrarios entre sí, lo que les identifica es el rechazo al actual status-quo de la UE. No son partidos anti-sistema porque forman parte del sistema, pero son contrarios, por razones diferentes, al actual modelo europeo.

En este grupo de no adscritos se encuentran entre otros el National Front de Le Pen, que hoy supera en las encuestas a los partidos de centro-derecha y socialista franceses, o el partido UPyD español formado por la socialista Rosa Díez. Pero también está el partido ANO, formado por los liberales checos de centro-derecha a partir del movimiento denominado de ciudadanos insatisfechos, y otros partidos.

Un ejemplo práctico del rechazo al actual modelo institucional europeo lo expresaba estos días el primer candidato en las listas de UPyD, Sosa Wagner: “Hay que acabar con el Consejo Europeo”.

El desafío del cambio para los ‘europeistas

De confirmarse todos estos datos electorales de las propias instituciones europeas lo que representa es un desafío para los que se han arrogado históricamente la vitola ‘europeista’. Una vitola que responde a los hechos y a la experiencia de haber creado y desarrollado un proyecto europeo común, que hay que saber valorarlo especialmente en términos históricos. Porque ha dado lugar al mayor periodo de paz, libertad y progreso de Europa y sus países. No se trata de bonitas palabras, se trata de hechos.

Pero la tendencia natural de las fuerzas que se arrogan las esencias europeistas va a ser resistirse al cambio y a la regeneración de Europa en lugar de liderar un nuevo proyecto europeo.

Los ‘europeistas’ están midiendo y valorando los resultados de estas elecciones por sus escaños, sin ilusionar a los electores con un nuevo proyecto de liderazgo europeo. Cuando tienen en el caso de España un ejemplo paradigmático de una sociedad que ha pasado del 71 al 25% (2000 – 2014) en la pérdida de confianza en las instituciones como el Parlamento Europeo, y al mismo tiempo su abstención ha crecido  progresivamente en todas las elecciones europeas del 31 al 55% (1987 – 2009). Tendencia que en mayor o menor medida se da en toda Europa (ver resultados de Eurostat)

En términos de poder populares y socialistas mantienen en estas elecciones la mayoría, no solamente en votos, sino incluso en términos de unidad frente a los grupos que como el de No Adscritos están divididos ideológicamente, y por tanto consideran que nos son una amenaza inmediata.

Pero lo que cuenta en términos de cambio son las fuerzas emergentes. No solo en la física, también en la política y la sociedad. Y en este caso la fuerza emergente representa el rechazo al actual modelo europeo y la desafección política. Lo que en sí mismo supone un desafío político, ideológico e intelectual para las fuerzas que se arrogan las esencias del europeismo.

Un pensamiento de liderazgo europeista

Como pertenezco a ese ideal europeista, he colaborado y trabajado buena parte de mis más de cuarenta años de vida profesional con el Consejo de Europa en Estrasburgo y la Comisión Europea en Bruselas, y he conocido y convivido durante décadas con los principales líderes de este ‘hacer Europa’, creo que es fundamental pensar y liderar un nuevo proyecto que motive e ilusione a la mayoría de los europeos. Que les de sentido a su papel en el mundo como referencia de las libertades, los valores humanos y la competitividad. No solo con planteamientos tecnocráticos y economicistas.

No he conocido a un solo líder político de envergadura (desde Willy Brandt a Henry Kissinger, Mijail Gorvachev, Lech Walesa, Margaret Thatcher, Harold Wilson, Bush – padre- y otros muchos, incluidos los españoles de los últimos treinta años) que me hayan hablado en términos tecnocráticos y económicos. Todos han basado sus reflexiones, ideas, y determinación sobre su proyecto político. Que es lo importante.

¿Cual es el proyecto político y de liderazgo de Europa en el mundo? ¿Qué representa esto para sus ciudadanos? ¿Cómo se ilusiona y motiva a sus sociedades para que hagan del nuevo proyecto de Europa su propio proyecto?

Ese es el desafío europeista.

AS © 2014

 

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