Dos falsas ideas que nos empobrecen

Imagen de Antxón SarasquetaA la idea del falso progresismo se ha unido la de una falsa competitividad.

El falso progreso consiste en hacer creer que la sociedad progresa mientras los gobernantes empobrecen a la nación y a las personas, gastándose lo que no tienen y endeudando a las generaciones venideras. A su vez la idea de la falsa competitividad consiste en hacer creer que se gana en competitividad porque todo se abarata: los salarios, las empresas, la productividad…

Aplicar estas ideas siempre producen el mismo resultado: el empobrecimiento en todos los órdenes, económico, social, industrial, y científico.

Lo único que hace progresar es generar riqueza, y lo único que hace ganar en competitividad es desarrollar la innovación en todos los campos y a todas las escalas a nivel global. En todo, en ciencia y tecnología, industria, servicios, administraciones, educación.

Si algo ha demostrado las consecuencias dramáticas que tienen estas dos falsas ideas es la crisis que explotó en 2007, y que ha hecho a todas las clases medias más pobres, y a todo los pobres más pobres.

El paradigmático caso español

El caso español es paradigmático: su empobrecimiento y una masiva pérdida de empleo (seis millones de parados, 26%) ha llevado a cientos de miles de profesionales cualificados, directivos, y científicos a trabajar en los países más competitivos. Son países más ricos, más caros, porque se gana más y se invierte más en conocimiento, capital humano y avanzados recursos, y todo ello les hace más competitivos.

Con frecuencia ante situaciones de crisis como esta se escuchan ideas como la de consumir menos. Consumir menos luz y energía, menos productos porque hacen daño a la salud o menos muebles o ropa cuando ya se tiene lo suficiente. Todo ello conecta con una vieja idea que hace del consumo el mal, llegando a presentarse como algo negativo lo que se etiquetó como ‘sociedad consumista’.

Imagen de la portada del informe anual 2014 de la Fundación Bill y Melinda GatesPero es todo lo contrario. Consumir es generar actividad, riqueza, y por tanto hacer que las personas, sociedades, y naciones progresen, tengan más oportunidades para todo y ganen en calidad de vida.

Generar consumo y riqueza hace que se pueda invertir más en educación, conocimiento, ciencia, cultura, sanidad, servicios sociales, y en definitiva es lo que permite desarrollarse a las personas y a los países. No solo económicamente sino intelectualmente.

Lo contrario es una mentira malvada porque es vender como verdadero y benefactor lo que en sí mismo es falso y empobrecedor.

Bill Gates y su esposa Melinda acaban de publicar su informe anual 2014  y empiezan por decir en la presentación del mismo que están impactados porque en lugar de celebrar los avances y el progreso obtenidos en las últimas décadas a nivel global, comprueban que la idea dominante es que todo va a peor.

Una opinión dominada por una falsa percepción suele ser consecuencia del predominio de las falsas ideas.

[Ver información ‘Bill Gates denuncia la falsa percepción de la realidad]

AS © 2014

 

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