Redes humanas

Más del 75 por ciento de los universitarios considera que la sociedad de la información aumenta el conocimiento y es más creativa e innovadora, y sin embargo solo el 25 por ciento dice que representa una sociedad más humanizada. ¿Por qué el 65 por ciento opina lo contrario?

Estos datos forman parte del último Barómetro Universidad-Sociedad publicado por el Consejo Social de la Universidad Complutense de Madrid, en el que he participado analizando los resultados del capítulo de la  encuesta sobre la sociedad de la información.

Lo paradójico es que el 90 por ciento de los mismos encuestados afirman que las nuevas tecnologías de la información han mejorado mucho o bastante “la forma de relacionarse con los demás”.

Se trata de una deformación de la realidad. Se asocia la cibernética al escenario de una sociedad deshumanizada, y ello ha contribuido a instalar el tópico de que tecnología y humanismo son antitéticos. Cuando la realidad es la contraria. La palabra robot es originaria del checo ‘robota’ que se utilizaba para definir a la fuerza obrera que hoy consideraríamos poco menos que esclavizada. ¿Han contribuido o no la tecnología y la robotización a unas condiciones laborales menos inhumanas que hace solo unas décadas? No hay más que ver los talleres robotizados de la producción de automóviles para visualizar este cambio.

La realidad es que es el propio ser humano el que desarrolla la técnica para mejorar sus condiciones de vida personales y sociales. El que luego lo aplique para hacer el bien o el mal está en la condición humana, no en la tecnología. El ser humano es igual de humano haga lo que haga. Lo que hace una sociedad mejor son los valores y principios éticos y morales que desarrollamos. Por eso hablamos de valores y derechos humanos. La libertad es un valor humano. La sociedad de la información favorece el valor de la libertad, porque cada persona tiene más autonomía y capacidad de utilizar cada día más potentes recursos de información. No solo tecnológicos, sino para el desarrollo de sus conocimientos. Basta comprobar como los totalitarismos lo primero que hacen es tratar de impedir y boicotear las redes sociales y las comunicaciones para sofocar las libertades de sus ciudadanos.

La información genera libertad y progreso humano

La nueva sociedad de la información no se produce por generación espontánea. Es consecuencia de la revolución cibernética que desarrolla la fusión de dos universos, el humano y el de la electrónica, que da lugar al desarrollo de una nueva estructura social de redes humanas. Eso y no otra cosa es la globalización: el conjunto de las partes comunicadas. Cuando nos introducen un chip en el interior del cuerpo para mejorar nuestro estado de salud y poder seguir su evolución a distancia por los médicos, controlando los riesgos, es hacer la vida más humana. Mejora nuestras condiciones y expectativas de vida.

Solo puede existir un mundo conectado porque somos información (sin la que no hay comunicación) y hemos hecho del ser de la información nuestro progreso humano. La hemos desarrollado para avanzar en la ciencia, el conocimiento, y la tecnología. En el citado barómetro el 75 por ciento de los encuestados asocia la sociedad de la información “a un nuevo mundo en el que todo está interconectado”. Lo que según los propios encuestados ha mejorado su forma de vida de manera muy significativa (mucho o bastante) en todo. En las relaciones personales y sociales, en realizar proyectos, en sus estudios. Opinión que va del 63 al 90 por ciento según el tema de la pregunta. Tan solo el 26 por ciento lo asocia a las nuevas tecnologías, y menos (19 por ciento) a Internet.

Lo que ocurre es que la información significa diversidad y complejidad. Un estado superior en el saber y comprender. Por su propia naturaleza, la información desarrolla una realidad de orden exponencial. La información genera automáticamente más información.

Por eso con la sociedad de la información han aumentado extraordinariamente las inversiones y recursos para estudiar la complejidad. El Instituto de Santa Fé es el principal centro en importancia dedicado a ello. Entre otros cursos sobre la complejidad en todos los aspectos de la vida, la organización y los negocios, tiene uno de alto nivel científico y que además es on-line y gratuito con un programa cuyo título lo define: “Introducción a la complejidad”.

Estudiar y entender la complejidad es comprender mejor la vida, que es lo que hace progresar a la humanidad. La información nos hace vivir en una realidad de redes humanas que utilizan la tecnología como herramienta, pero que su principal valor está en los valores y conocimientos que se comunican y se desarrollan.

Las redes tecnológicas son las herramientas, las redes humanas es lo que une a millones de personas.

AS © 2013

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Acceso y descarga del análisis de Antxón Sarasqueta sobre la sociedad de la información en el Barómetro Universidad-Sociedad 2013

Acceso y descarga del documento completo del Barómetro Universidad-Sociedad 2013

Acceso al impacto del Barómetro Universidad-Sociedad

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