La hora y el ahora de Rajoy: más España

portadas-la-razon-y-el-pais¿Cual es el proyecto de futuro de España? Si la política del Estado y su gobierno no está dirigida por un proyecto nacional capaz de situar a España entre los países que van a liderar la globalización en el mundo durante este siglo XXI, continuará la actual deriva interna de un proceso secesionista y revolucionario.

Cuando no se tiene proyecto otros imponen el suyo, y eso es lo que están haciendo los nacionalistas, la izquierda, y el marxismo-leninismo de los terroristas de ETA desde las propias instituciones del Estado que ocupan. Su proyecto conduce a la ruptura de España como Estado-Nación y la destrucción del régimen constitucional de democracia liberal vigente. Uno de los ejemplos prácticos es el “derecho a decidir” de cada autonomía promovido por ETA-Batasuna desde hace años y que ha sido aprobado por el Partido Socialista en Cataluña, sabiendo que vulnera la Constitución, que en su artículo 92 establece que un referéndum consultivo debe ser sometido a “todos los ciudadanos”, no solo a un parte, y que además es una “competencia exclusiva” del Estado (artículo 149. 1).

En un informe publicado hace muy poco tiempo (2006) el Consejo de Estado dictaminó que “No es de extrañar, en consecuencia, que -la Constitución vigente- sea la que más estabilidad auténticamente democrática haya proporcionado a la España de los dos últimos siglos”.

Y eso es exactamente lo que quieren destruir  los nacionalistas, la izquierda radical, y los terroristas: una España de éxito, una Constitución de éxito, y una democracia liberal de éxito, desarrollando un movimiento anti-sistema desde las instituciones y la calle.

El principal valor de España es que implantó la más moderna democracia liberal estableciendo una Constitución con esa doctrina. A diferencia de las viejas democracias liberales de otras grandes potencias producidas por revoluciones y guerras (Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania…) en España se desarrolla con un proceso pacífico de la dictadura a la democracia, mediante una convergencia de fuerzas políticas y sectores sociales contrapuestos, que hacen de la pluralidad ideológica un bien común, que da lugar la Constitución de 1978. Por eso la transición democrática española ha sido un modelo de referencia en todo el mundo.

La democracia liberal no puede ceder a la debilidad ni estar a la defensiva

Un proyecto de futuro de España tiene que estar basado en la doctrina de ‘más España’. Lo que significa más nación, más cumplir la Constitución, más cumplir el imperio de la ley, hacer más democracia, liberar las fuerzas y energías de la sociedad no ahogarla, proyectar todas las fuerzas de la nación a un liderazgo global europeo e internacional.

El poder de una nación como España es ser más España. No ceder a la debilidad ni al complejo de culpa por ser una de las naciones más importantes en la historia del mundo, que ha sabido dar vida a una nación plural y democrática, haciendo del poder soberano de cada persona un valor de unidad entre distintas ideologías y las regiones que la forman. Más España significa hacer de la regeneración una fuerza clave de su sistema político, económico, y social. Hacer un proyecto de futuro supone invertir en lo que domina las tendencias que marcan el futuro para competir y progresar, y no en subvenciones y gastos de sindicatos, administraciones, y burocracias que impiden modernizar el país.

Hace unos días (24/10/2012) Mario Vargas Llosa hizo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid un elogio encendido de la libertad que representaba la España nacida de la transición democrática frente a la amenaza totalitaria del nacionalismo a la que se enfrenta esta nación en nuestros días. Fue muy explícito: comparó el totalitarismo nacionalista con el comunista y fascista que han sido derrotados en el siglo XX. Vargas Llosa recibía en ese acto de manos del ex presidente José María Aznar el IV premio de la Libertad de la Fundación FAES, quien a su vez expresó -estando delante el jefe de Gobierno, Mariano Rajoy- la necesidad de poner en marcha un proyecto nacional. Aznar afirmó que “es indispensable reconstruir desde su base un proyecto nacional real que nos devuelva al camino del progreso”.

La democracia liberal no puede ser débil ni estar a la defensiva, tiene que ejercer la iniciativa de su liderazgo y la virtud de la firmeza en el cumplimiento de sus leyes, porque de lo contrario pierde su legitimidad, sus funciones, y su poder.

Las naciones democráticas se suicidan por dos motivos, por debilidad y cobardía frente a los totalitarismos o porque inician lo que la historiadora norteamericana Barbara Tuckman estudió en su obra La marcha de la locura (The March of Folly) en la que analiza algunos episodios históricos como los gobiernos y líderes políticos, que presos de la irracionalidad y la locura conducen a sus naciones y sociedades al desastre.

La hora y el ahora de Rajoy

Defender la libertad es mucho más difícil que destruirla, porque en el fundamento de la doctrina totalitaria vale todo para conseguir sus fines. De ahí la importancia de que los gobiernos y líderes democráticos actúen con total firmeza y sin concesiones frente a los enemigos internos y externos de la libertad y la nación.

Hacer de la moderación un valor democrático per se, solo demuestra la inmadurez y falta de cultura democrática de quien lo hace. La libertad es la raíz de la persona como individuo, de la nación, y de sus empresas. Esa es la diferencia entre las naciones libres y las que no lo son. Y una democracia liberal no se defiende con discursos de buenas intenciones, se defiende con una política firme en todos los frentes contra los enemigos de la libertad, cualquiera que sea su rostro. Si por el contrario los poderes del Estado posibilitan y legitiman la presencia de los terroristas en las instituciones democráticas, como ha ocurrido en España, se allana el camino del totalitarismo.

Para superar esta crisis nacional y evitar el suicidio, el gobierno y los poderes del Estado tienen que presentar a los españoles un proyecto de futuro, claro y firme, que responda a lo que los españoles aprobaron democráticamente y masivamente mediante sus instituciones representativas y ellos mismos individualmente mediante referéndum, que sitúe a España en un horizonte de liderazgo con las naciones occidentales. Ese es el proyecto de ‘más España’, y es la hora y el ahora de Rajoy.

AS © 2012

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